19arcoiris’s Weblog

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Noche de mi tierra, anónimo

Y el azul esculpido se mostraba de chispas fulgurantes,

vivísimas y bellas, cual si hubiera la luna sacudido

su corona de plata y de brillantes,

sembrando el cielo por doquier de estrellas

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noviembre 29, 2007 Posted by | Citas | Deja un comentario

Barcelona, Mercado de La Boquería

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noviembre 29, 2007 Posted by | Fotografías | 2 comentarios

Miguel Hernández

A ti sola, en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya.

noviembre 28, 2007 Posted by | Citas | Deja un comentario

Paul Verlaine

Les sanglots longs
Des violons
De l’automne
Blessent mon cœur
D’une langueur monotone.

noviembre 28, 2007 Posted by | Citas | Deja un comentario

El hombre que nunca estuvo allí, de Joel Coen

El cine de los hermanos Coen, a mi entender, tiene una rara originalidad que lo hace enormemente atractivo. Es curioso cómo desarrollan sus historias partiendo de una idea casi nimia, cómo van tirando del hilo hasta componer una madeja, cómo sus guiones se van articulando con innumerables detalles que siempren esconden alguna sorpresa, algo inesperado que, de golpe, desencadena el drama. “El hombre que nunca estuvo allí” tiene, para mí, una particularidad añadida. La fantástica fotografía copiada en blanco y negro. La técnica ha evolucionado tanto, que de un negativo en color se saca una espléndida copia en blanco y negro con unos contrastes sorprendentes y una riquísima gama de grises.

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       Esa personalidad de los Coen los lleva a crear unos tipos singulares, como el del abogado,  el de la mujer del asesinado, el inventor del negocio de lavado en seco, etc., etc., con actitudes es posible que no intencionadamente hilarantes (es decir, a pesar del propio personaje) o que enlazan con el sentido del humor de situaciones y diálogos chispeantes y contundentes. A la pregunta del protagonista Ed Crane (fantásticamente interpretado por Billy Bob Thornton en su apatía y en su grisura) cuando su mujer le pide que se case con él le dice: ¿no quieres conocerme más? y ella le contesta: ¿por qué, vas a ser mejor?. 

   Esta historia de cine negro está narrada con un virtuosismo evidente, el modo de mover la cámara, las perspectivas, los encuadres con los elementos en diagonal creando una gran profundidad de campo en la que todos esos elementos se encuentran enfocados dentro del plano, con una creatividad, en fin, que siempre mantiene el interés del espectador.

   La historia se desarrolla de forma predecible hasta que, de forma inopidada, se desata la violencia. Todo ello se hace creíble por un excelente trabajo de los actores, todos conocidos y precedidos de no pocos méritos. Desde el citado Thornton, hasta Scarlett Johansson, pasando por la estupenda y obligada Frances McDormand y el no menos brillante “soprano” James Gandolfini.    

noviembre 28, 2007 Posted by | Cine | Deja un comentario

Millon dollar baby, de Clint Eastwood.

Hay dos cosas previas que tengo que decir sobre “Million dollar baby”. La primera de ellas es que no me gustan las historias cinematográficas narradas en “off”. La segunda, aún más anecdótica, se refiere a la consecución del oscar a la mejor película. A lo largo de la historia de los oscars hemos visto, a veces, que películas de una gran categoría cinematográfica contrastada quedaban incluso fuera de las nominaciones. Después de ver “Million dollar baby” me parece poco probable que en el año de su producción se rodara una película mejor que ésta, sin perjuicio de que se encuentren algunas de un alto interés.  El pulso de Clint Eastwood sigue firme. Aborda sus historias con la serenidad y la madurez que le aporta su larga trayectoria cinematográfica. Sin concesiones. En “Million…” construye, alrededor de su personaje (que él interpreta de forma impecable), para darle apoyo, para armarlo, para consolidarlo, una historia que nos habla de América, una vez más, sin complacencia; una historia que nos transmite sentimientos y nos muestra un mundo en el que se mueven unos tipos que no han triunfado por diversas causas,  y que arrastran y que sufren como pueden su soledad; y de cómo se entrecruzan en su vida empujándole a tomar decisiones o a lo contrario, hurgando en su personalidad y en sus recuerdos y, también, de la relación que se establece entre ellos. Utiliza, en éste caso, el mundo del boxeo para mostrarnos también cómo un comportamiento torticero (de los que tanto se dan en la vida) puede conducirnos al drama de forma irreversible.

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      En mi opinión, “Million dollar baby” funciona porque todos sus elementos funcionan. Funcionan los diálogos, no exentos de ironía, que marcan la relación emotiva y profunda entre los personajes. Funciona el montaje, que nos sirve perfectamente una historia pausada, progresiva. A éste respecto he de señalar que, al menos yo, no me sentí tentado de mirar el reloj en ningún momento teniendo en cuenta que la película rebasa bien las dos horas de duración. Funciona la fotografía. Una fotografía deliberadamente decolorada, casi “sucia”, con mucho contraste y contraluz, al servicio de la historia oscura que se nos cuenta. El trabajo de Tom Stern es magnífico a ese respecto, aunque poco agradecido estéticamente. Stern es un antiguo colaborador en las películas de Eastwood (que lo ascendió a la dirección de fotografía en “Deuda de sangre” y lo confirmó en “Mystic River”) y que colaboró con Conrad Hall nada menos que en “American Beauty” y en “Camino a la perdición” -dos oscars de fotografía-. También resulta interesante casi la ausencia de música. Unas notas agudas de piano y de guitarra sobre el tema de Maggie. Mucho menos utilizada en la película que en la bso comercial. Se quedan casi solos, desnudos, el diálogo y la imagen, una imagen que nos ofrece la cámara siempre en una posición correcta para cumplir su función sin la más mínima estridencia.

      “Million dollar baby” sitúa ya, en fin, a Clint Eastwood entre uno de los más apreciados clásicos del cine moderno.        

noviembre 25, 2007 Posted by | Cine | Deja un comentario

Los chicos del coro, de Christophe Barratier

Dicen que la música amansa a las fieras. No es éste el caso. Sí se ensaya el adiestramiento de las “almas rebeldes” de unos niños a través del canto, a través de la música. Con éxito. Los años que sucedieron a la segunda guerra mundial fueron años difíciles para muchos, en muchos países. Especialmente para los niños, como suele suceder. Unos porque habían perdido a sus padres. Otros, porque aquéllos no los podían mantener. Y surgían estos colegios tutelados por algún benefactor. Con una disciplina bastante discutible, en éste caso el método de acción-reacción implantado por el director del colegio. Hasta que llega un nuevo vigilante, profesor de música en paro, que logrará cambiar totalmente la situación con su benevolencia y su terapia musical.

      Con éstos mimbres, el director de la película ha construído una historia sencilla, contada con sencillez pero bien entrelazada y muy bien apoyada en la fotografía y en la música. Todo se sucede con deliberada amabilidad hasta el desenlace, con un positivismo que transmite al espectador un sentimiento de ternura que le hace sorprenderse con frecuencia esbozando una media sonrisa.

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El profesor de música, encarnado por Clément Mathieu, se lleva buena parte del éxito de la película, muy bien secundado por sus pequeños colaboradores. El coro de “Les petits chanteurs de Saint Marc, Lyón” una verdadera delicia.

 Quizás se podría hacer algún reproche a un cierto maniqueísmo en la contrucción de los personajes y al tono edulcorado que envuelve toda la historia, carente de lógica en algunos detalles, seguramente por aquéllo de ser la “opera prima” del director, pero sin duda es una película muy recomendable, sobre todo porque el espectador -creo que habrá pocas excepciones- sale del cine contento y lleno de vibraciones positivas.  

noviembre 25, 2007 Posted by | Cine | Deja un comentario